PORTLAND, 22 de febrero. 19 / 02:00 pm (ACI).- «Agradezco a Dios por la bendición de ser un jugador de fútbol y por permitirme vivir ese sueño», dijo el argentino Diego Valeri, actual centrocampista de los Portland Timbers en los Estados Unidos.

A través de un video publicado por la Arquidiócesis de Portland, el atleta que nació en la ciudad de Valentin Alsina, Buenos Aires, compartió su testimonio de fe en su exitosa carrera y su gran amor por Dios y su familia.

«Mi nombre es Diego Valeri y soy Católico», esta es la presentación del jugador que comenzó su carrera en el equipo atlético Lanús (Argentina). Debutó en la primera división a la edad de 17 años, jugó en Portugal y España, luego regresó a Lanús y ahora juega para los Portland Timbers.

«Empecé a jugar al fútbol cuando tenía tres años. Crecí soñando con convertirme en un jugador de fútbol profesional, ganar trofeos y tener una larga carrera. Sé que lo ha preparado todo y me da la oportunidad de estar aquí, y hace todas las cosas que no puedo hacer», dijo Valeri, quien en 2017 ganó el premio al mejor jugador en la Major League Soccer.

En su testimonio, el atleta explicó que él ora cada mañana «las oraciones típicas: El Padre Nuestro, el Ave María, la Gloria, y luego paso tiempo con él. A veces en silencio, a veces le hago preguntas, a veces leo».

«Las cosas más importantes en mi vida son Dios y mi familia», confiesa Diego. «Conocí a mi esposa cuando tenía unos cinco años, porque nuestras familias son amigas, así que casi crecimos juntos. Es una historia especial: realmente la vemos como un regalo de Dios».

En cuanto a su hija Constanza, asegura que «tener una relación con ella como papá, como padre, es único. Es increíble cómo puedo amar a alguien y luego nada más me importa, porque eso es todo. No espero nada, no quiero nada, sólo amar y cuidar de alguien».

El Padre Lucas, su párroco, señala que conoce a Diego desde hace cuatro años y ha aprendido de él que «Dios no existe sólo para los más necesitados, los que son heridos de diversas maneras, o han fracasado en diferentes aspectos de la vida. Es muy exitoso, bien conocido, amado en la comunidad, pero todavía se aferra a Cristo».

Al final del video, Valeri hace hincapié en que «la responsabilidad es vivir enamorados de Dios y compartir la luz de Dios con las personas que tenemos a nuestro alrededor».

«Esta es mi responsabilidad como cristiano: compartir lo que Dios es. Quiero que Su nombre sea grande, no que mi nombre sea grande», concluye el futbolista.

 

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