DIBUJO CENTRAL, 26 de junio. 19 / 04:00 pm (ACI).- Pe. Hélio Luciano, doctor en teología moral y profesor de la Universidad de Navarra (España), cuestionó en un artículo reciente si el Método Billings sería un pecado, al que él mismo respondió presentando una reflexión desde la moral fundamental.

«Desde hace unos días he seguido algunas declaraciones en contra de los métodos naturales para el espaciamiento del embarazo, unidas a declaraciones sobre una especie de necesidad absoluta de tener muchos hijos», dijo el sacerdote en su artículo.

Sin embargo, señaló que tales declaraciones son «soluciones genéricas o entendimientos personales de lo que Dios les pidió, pero que ellos piensan que es un absoluto moral. No es lo que la Iglesia enseña», agregó.

Para explicar esta situación, el sacerdote citó como ejemplo la historia de un hombre que tomó tres relojes antiguos para reparar, «máquinas muy especiales, con piezas muy específicas fabricadas individualmente para tales relojes».

Cada oficial de relojería era responsable de un reloj. El primero, «después de entender todo el funcionamiento de la máquina, logró reemplazar la pieza original y ya no se fabricó con un tornillo ordinario». Es decir, «desde el conocimiento del problema, encontró una solución simple».

El segundo empleado vio la solución de la primera y «forzó una solución similar», pero sin conocer el funcionamiento de la máquina, que «hizo un daño aún mayor». El tercero tenía «una teoría previa». «Tenía una máquina similar y también había tenido problemas», por lo que trató de «aplicar la misma solución que le servía personalmente» y así «destruyó la máquina en cuestión de una vez por todas».

En ese sentido, P. Hélio Luciano explicó que, como en el caso del tercer empleado, «las soluciones morales genéricas, basadas únicamente en principios generales que funcionaban en un caso personal, están destinadas a fracasar».

«Cada uno tiene sus propias experiencias y su propio paseo moral. Sin duda, todo el mundo, tal vez con la ayuda de otros, puede encontrar soluciones a sus problemas, pero eso no significa que esta solución se aplique directamente a todos».

Debido a que todo ser humano «es un ser personal y único», dijo, «sus problemas también son mucho más complejos que los que pueden tener un reloj».

Del mismo modo, indicó que «las soluciones morales extrínsecas, mero casuista, no pueden ser la solución moral de problemas concretos. No hay casos morales, hay acciones morales concretas e irrepetibles».

«Sin duda, los principios pueden ayudar a guiar la comprensión de un caso, pero no pueden aplicarse simplemente a todos. Si esta aplicación genérica ya no funciona en una máquina, como fue el segundo caso de reparación, mucho menos trabajaría en una persona humana», dijo.

Según el sacerdote, el camino tomado por el primer funcionario que arregló el reloj es «la única manera de resolver problemas morales». Así, indicó tres cosas que uno debe saber para «encontrar una respuesta moral»: «que es el ser humano en su conjunto (antropología)»; «que es el ser humano específico relacionado con el caso (sus circunstancias de vida)»; y «si conozco el problema real, dentro de la especificidad absoluta del caso».

Pe. Hélio Luciano subrayó que no se dice con esto «que no hay principios o que estos no son importantes, sino que los principios nunca son en sí mismos la solución del problema».

«Es necesario partir del caso individual, utilizar los principios que existen para ayudar a pensar y entender el caso, pero siempre e irreparablemente volver al caso particular. Si los problemas son personales y únicos, también lo deben hacer las soluciones», agregó.

Así, explicó que, a su entender, las «declaraciones contra los métodos naturales para el espaciamiento del embarazo» unidas con «declaraciones sobre una especie de necesidad absoluta de tener muchos hijos» son «las soluciones del segundo y tercer relojero».

«Con esto no afirmo que no pueda haber mentalidad anticonceptiva y cierre a la vida a través del uso de métodos naturales – por supuesto puede y eso ocurre a menudo», se lamentó. Sin embargo, dijo, «es un error moral decir que el uso de métodos naturales, como Billings, por ejemplo, es anticonceptivo en sí mismos».

«Externamente puede parecer lo mismo, pero moralmente hay casos de diferencias abismales entre el efecto externo y la acción verdaderamente moral».

Según Pe. Hélio Luciano, «sin duda uno no puede caer en un subjetivismo absoluto de la acción moral, pero en la comprensión moral, la dimensión subjetiva debe estar siempre presente».

«El seguimiento de Cristo -mejor decir, la imitación de Cristo- no se hace siguiendo las normas, sino desde un encuentro personal con él, que se repite en toda acción libre y en el corazón de todo hombre que decide ser Cristo en su vida», concluyó.

 

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